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martes, 5 de marzo de 2013

"El perro Golfo", por Erik Navas


Golfo apareció en la puerta, sucio y delgado. La familia se puso muy contenta. Alonso y Khen hasta se pusieron a llorar de alegría.
Pero, ¿por qué tanta alegría?
Hace un mes, toda la familia se fue de excursión con su perro, llamado Golfo. Era un animal grande, peludo y de color marrón, al que no le gustaban ni los disparos ni los petardos. Pero, precisamente, ese día, mientras Alonso y Khen jugaban con Golfo, se escuchó un disparo:
─¿Qué ha sido eso? ─le dijo Khen a Alonso.
─Pues no lo sé, pero Golfo ha desaparecido.
Los hermanos se quedaron muy preocupados porque no lo encontraban.
Se fueron corriendo hacia sus padres y ambos les dijeron al mismo tiempo:
─Golfo ha desaparecido y además hay un cazador muy peligroso y estamos asustados de que pueda herirlo.
Entonces, todos volvieron a escuchar otro disparo. Enseguida se les pasó por la cabeza lo peor.
Se estaba haciendo de noche. La familia regresó muy triste a casa.
Al siguiente día los padres de Alonso y de Khen se fueron a comprar. Alonso oyó el timbre de la puerta, la abrió, miró hacia abajo y… pegó un salto de alegría al ver a Golfo que venía hacia él.
Cuando los padres volvieron de comprar, vieron a su perro en casa y les dijeron a sus hijos:
─¿Habéis ido a buscar al perro al bosque?
─No, Golfo tocó el timbre y cuando abrimos apareció.

Erik Navas (2º A)

martes, 29 de noviembre de 2011

El XIII Trabajo de Hércules. "El Ave Fénix", por Rubén Puértolas

Siguiendo con las entradas en las que publicamos ejercicios de redacción o escritura creativa, llevados a cabo en las aulas de Lengua Castellana y Literatura o Taller de Lengua, hoy os ofrecemos el texto de Rubén Puértolas (de 1º A de ESO), en el que nos cuenta el que considera el trabajo decimotercero de Hércules, ampliando así, de manera original, la lista de sus doce míticos trabajos.
No dejéis de calificarlo y, si lo deseáis, aportad vuestros comentarios.
Os recordamos también que, si queréis publicar vuestros escritos en este blog, además de contar con la aprobación de vuestra profesora o profesor (que os lo habrá comunicado en clase), necesitamos que nos proporcionéis el texto en formato digital.

-Tu decimotercer trabajo consistirá en derrotar al ave Fénix‒ le dijo Euristeo a Hércules.
El ave Fénix era un ave del tamaño de un águila, de plumaje rojo anaranjado y amarillo chillón. Tenía unas afiladas garras, al igual que el pico. Estaba cubierto de fuego, y se consumía cada 500 años, para luego, renacer de sus cenizas.
Un poco más tarde de que Euristeo le dijese su próximo trabajo, Hércules partió hacia Egipto, que era allí donde residía el ave Fénix. Cuando llegó, se oculto tras unos arbustos y esperó casi cuatro horas, hasta que al final, una gran bola de fuego, que más tarde identificó como el ave Fénix, sobrevoló su cabeza.
Hércules probó a lanzarle varias flechas, pero no le hicieron nada porque, antes de tocarle, ardieron rápidamente gracias al fuego del Fénix, y se convirtieron en ceniza. Lo único que consiguió fue llamar su atención. El ave se dirigió a Hércules, dispuesto a matarlo con su pico y sus garras, para después quemarlo con sus llamas. Cuando el ave fue a coger impulso, Hércules pensó la manera de evitar el ataque, y derrotar al ave. La primera embestida la consiguió esquivar, pero a la segunda, Hércules se hundió en un pequeño estanque y, cuando el ave fue a por él, se topó con el agua, y el fuego se apagó, convirtiéndolo en ceniza.
Como iba a renacer dentro de poco, Hércules enterró las cenizas en el fondo del pequeño estanque, para que no pudiesen volver a encenderse, y así, que no renaciese.
Cuando Hércules regresó a Micenas, el Rey Euristeo se desmayó, tan sorprendido que estaba, de que Hércules hubiese realizado todos sus trabajos.

Rubén Puértolas
Curso 2011-2012
1ºA ESO

domingo, 9 de octubre de 2011

Relato breve de Alma Vega Subirá

Como decíamos en la anterior entrada, empezaremos esta nueva andadura por recuperar algunos textos creados el curso pasado, que estaban aún pendientes de publicación.
Así, a continuación, os ofrecemos el enigmático y magnífico relato breve que Alma Subirá creó el curso pasado como ejercicio de Lengua Castellana y Literatura.
No dejéis de calificarlo y, si lo deseáis, aportad vuestros comentarios.


Hacía mucho tiempo que no iba a visitar a Alice, pero su ausencia empezaba a preocuparme. Por ese motivo decidí ir a su casa para comprobar si todo estaba en orden.
Alice era un alma sin rumbo, no tenía nada que le atara a este mundo. A pesar de su corta vida, era huérfana y vivía sola en la casa que heredó de su familia. Cada vez que pasaba por delante de su parcela parecía transportarme a otra época. Ante mí, se alzaba un caserón antiguo y bastante grande, cuya fachada estaba bastante despintada, por su larga vida, supuse, bajo el temporal y el aire de la ciudad. Siempre me impresionaron los enormes ventanales que daban vida a la estructura y adquirían el reflejo del Sol todas las mañanas.
La casa de Alice tenía un jardín enorme en su parte delantera, por el cual se accedía mediante una verja metálica bastante vieja y oxidada. Los cipreses eran tan altos que daba la sensación de que quisieran impresionar al cielo de alguna manera. A pesar de la belleza de esos elegantes e imponentes árboles, el jardín presentaba un aspecto totalmente descuidado. La hiedra se había apoderado de la vieja y descolorida fachada, así como las zarzas y las malas hierbas lo habían hecho del césped.
Después de atravesar aquella especie de selva y llegar a la puerta, tomé con mis manos el viejo picaporte con forma de herradura, y cuando estaba a punto de hacerlo sonar, me di cuenta de que la puerta estaba abierta.
A pesar de los grandes ventanales, el Sol invernal no lucía con suficiente fuerza como para iluminar el interior del recibidor de la casa de Alice.
Siempre había entrado acompañada por mi amiga, así que se apoderó de mí una sensación intensamente estremecedora.
Todo estaba completamente en silencio y oscuro. Hacía un frío glaciar. La escalera de caracol que tenía en frente parecía burlarse de mí junto a esa alfombra roja, antigua y polvorienta, con aspecto de haber besado mil pisadas antes de olvidar, sencillamente, el ruido de unos zapatos sobre ella.
Me detuve a observar mi alrededor tan sólo un segundo, pero se me hizo realmente eterno. Subí las escaleras hasta el primer piso y entré en la habitación de Alice.
Lo primero que vi al abrir la puerta fue el viejo tocador de madera, que vivía en la penumbra del rincón más oscuro de la habitación. Las cortinas, enormes y aterciopeladas; tupidas y pesadas, parecían de película e impedían con empeño la entrada de ningún tipo de luz exterior.
Cuando giré la vista hacia la derecha, la vi. Ahí estaba Alice, sentada sobre su esponjosa y majestuosa cama, con la mirada perdida y la tez realmente pálida.
Ni siquiera se inmutó cuando le llamé por su nombre, así que me acerqué y le tomé una mano. Estaba realmente fría, aunque conservaba el mismo tacto porcelana de siempre.
Alice era una chica muy alta y delgada, que lucía con orgullo una maravillosa melena rubia y ondulada que había heredado de su madre. Sus ojos eran tan negros que parecían el reflejo de su alma y sus recuerdos, y su nariz era tan pequeña y perfecta que daba a su cara una suavidad especial, acorde con toda su persona y su forma de ser.
Y ahí estaba yo, tomando su fría, pálida y temblorosa mano entre las mías, observando su penetrante mirada perdida hacia la esquina del tocador e intentando fijar su atención en mí, cuando de repente me miró fijamente y acto seguido dejó caer sus pesados párpados y su cuerpo sobre la cama, desplomándose así todas y cada una de las partes de su cuerpo.
En ese mismo instante, sentí una fuerte presión en mi pecho y me di cuenta de que algo horrible estaba sucediendo.

Alma Vega Subirá
Curso 2010-2011
3ºB ESO

jueves, 4 de diciembre de 2008

Convocado el concurso de microrrelatos "CIENTOCINcuenta"

En el marco del programa "Ya puez contá / Ya puedes contar" y dentro de los actos de celebración del 350 aniversario de la muerte de Baltasar Gracián, el Ayuntamiento de Graus, a través de su Comisión de Cultura / Espacio Pirineos, ha convocado el concurso de microcuentos "CIENTOCINcuenta".
Podéis encontrar toda la información, tanto de este concurso como del resto de actos del programa en la web del Espacio Pirineos. No obstante, con respecto al concurso, para animaros a participar, os exponemos a continuación las bases para la edición de este año:

  • Ciento cincuenta palabras como máximo
  • Debe aparecer en el cuento todo o parte de un aforismo de Baltasar Gracián (la web del Espacio Pirineos incluye una selección de estos aforismos)
  • Ciento cincuenta euros de premio al mejor cuento
  • Cada autor podrá presentar un máximo de tres cuentos (responsabilizándose de que sean originales, inéditos y no premiados en otro concurso)
  • Los cuentos pueden presentarse en castellano o en aragonés ribagorzano
  • Los cuentos se enviarán por mail a culturagraus@aragon.es antes de las 21 horas del domingo 21 de diciembre de 2008, acompañados de título, nombre y apellidos del autor, NIF, teléfono y domicilio del autor
  • El jurado estará compuesto por miembros de la Comisión de Cultura del Ayuntamiento de Graus y uno o varios especialistas en la materia
  • El cuento ganador servirá también, al Servicio Municipal de Cultura, como saludo electrónico del dos mil nueve y se publicará en el Clarión de febrero

viernes, 7 de marzo de 2008

Un día en Graus

Un día estaba yo con unas cuantas amigas: Carol, Ana y Evelyn. Estábamos en el parque de la Residencia cuando, de repente, oímos una voz que decía: "Graus, Graus...".
Nosotras miramos a ver de dónde venía; pero entonces nos asustamos y nos fuimos.
Al día siguiente, volvimos a ir al parque y una vez más escuchamos esa voz, que ahora decía: "Se va a perder, va a desaparecer".
Fuimos a buscar de dónde venía y al fin lo descubrimos: eran nuestros amigos.

Gisela Peralta